"Va Por México!" y su Desesperado Intento de Recuperarse
En desesperados intentos de recuperar un rumbo siquiera estable, ya no ventajoso, la derecha mexicana, encabezada por el Partido Acción Nacional, exhortó nuevas modalidades de ataque contra el Gobierno Federal, oficialmente de izquierda, que a su vez encabeza el no menos polémico tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, y en una de esas nuevas maneras incluyen el traer al frente dos dinosaurios que históricamente ya dieron lo que tenían que dar: Francisco Labastida y Porfirio Muñoz Ledo, el primero priísta de rancia cepa, además de natural (y también histórico) perdedor, y el segundo un político autonombrado de izquierdas que, otrora relativamente respetable, permitió que sus vísceras protagonizaran un berrinche digno de adolescente cuando perdió la contienda interna del partido oficialista, Morena, contra el novato con ínfulas de sabio llamado Gibrán Ramírez (y afortunadamente ambos fueron descalificados posteriormente). Tanto Labastida como Muñoz Ledo fueron ignorados por mucho tiempo por demasiada gente en la política actual hasta que a alguien se le ocurrió explotar el resentimiento de ambos hacia Andrés Manuel, momento de oro para estos dos que decidieron aprovechar para desquitarse de sus afrentas.
El empresario Claudio X González es el principal interesado en derrocar a la izquierda dados sus demasiados intereses financieros siendo amigo de confianza de políticos igual de corruptos que él, políticos que alguna vez estuvieron en los gobiernos y beneficiaron tanto a González como a todos los empresarios, comunicadores y artistas de televisión que recibían beneficios directa o indirectamente de esa cornucopia creada expresa y únicamente para las altas esferas, beneficiando en segundo alcance solamente a las clases altas y dejando al irresponsable descuido la infraestructura del país como la educación, la salud, obra pública y asistencia social. el caballero cuenta con el capital suficientemente robusto como para comprar a mucha gente antagónica pero particularmente a políticos que deseaban seguir en el juego como negocio sin estar realmente comprometidos con la vocación de servir al pueblo. Es decir, ninguno que esté metido en la oposición, es alguien que esté real ni sinceramente implicado en ser un servidor público real. Hasta el día de hoy, todos los diputados y senadores de oposición han pasado su tiempo tratando de hundir al Presidente y jamás han resuelto gestión o problemática alguna. Los recursos que pudieron haber aplicado en las obras y programas, fueron utilizados para gestionar con funcionarios europeos, un partido español de extrema derecha y haciendo el ridículo en la ONU.
Pero regresando al par de momias que son Labastida y Muñoz Ledo, ninguno de los dos representa algo más que símbolos históricos más no políticos. Ninguno de los dos tiene un currículum vitae que destaque alguna ayuda al pueblo o algún avance que merezca destacar. Labastida de hecho es un peón del ajedrez de Salinas de Gortari y un déspota burgués que ocupó la gubernatura de Sinaloa entre 1987 y 1992 además de haber sido senador durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Lo más destacado de Labastida fue el nada honroso título de ser "El primer candidato del PRI en perder la presidencia", cuando en el año 2000 fue vencido por el guanajuatense/español Vicente Fox Quesada. Muñoz Ledo por su parte probablemente tenga la significativa diferencia de haber sido funcionario desde 1972 en que sirvió al gobierno del no menos nefasto Luis Echeverría Álvarez, como secretario del trabajo y previsión social pero, salvo eso y haber fundado con Cuauhtémoc Cárdenas su partido de izquierda (PRD), Muñoz Ledo no se ha caracterizado por ser un político con logros destacables.
Para las nuevas generaciones de votantes, la política es solamente un juego sucio de personas que buscan poder y dinero y existen tres clases de mexicanos jóvenes votantes: los jóvenes de clase alta, los jóvenes de clase media y los jóvenes que crecieron en marginación, y todos ellos tienen un grave problema: lidiar con la mala calidad de la educación y la cultura que Acción Nacional devaluó a través de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón. Aquí la paradoja: de acuerdo al criterio del gabinete de Fox, los estudiantes no necesitaban saber de cultura ni historia si sus carreras serían aplicadas en lo técnico y curiosamente el guanajuatense solía enarbolar la frase aquella de: "Quien no conoce su historia está condenado a repetirla", desde luego, como mera propaganda. La derecha en México destruyó lo poco valioso de la educación que aún quedaba después del sexenio de José López Portillo, quien de por sí había limitado muchas posibilidades de estudios serios para la juventud de aquel entonces. Al final del sexenio de Calderón, cosas como la ortografía, gramática, geografía y lenguaje en México ya eran en mayoría algo ajeno para los nuevos valores (y quien no crea esto, que cheque los mensajes que le envían por WhatsApp y Messenger, o bien, las publicaciones de la gente en redes sociales).
Con esto en consideración, la oposición se enfrentó de pronto con el Frankenstein que creó mientras fue gobierno. En muchos servicios de cable, telefonía y otros tipos de servicio afines que orientan parte de su trabajo a la conexión de internet y televisión, repito, por cable, podemos ver la propaganda Anti AMLO disfrazada (como es el caso de las "100 Palabras" a cargo de un idiota que apenas puede hablar en la plataforma de meganoticias.com) y las ciertas coerciones para que el público al menos considere la idea de que este gobierno es incompetente. El punto de quiebre es que para desgracia de la oposición, la gente compra por necesidad y antes de hacer ningún tipo de inversión, en este caso el voto, primero evalúa el producto, calcula su calidad y luego, si la persona es convencida, probablemente compre la oferta. No es necesario haber terminado un postgrado para darse cuenta que, todos esos que hacen pedazos al gobierno, hablan verborreas que no están sustentadas en la realidad. Una pregunta genérica sería: Si esos políticos de oposición están realmente preocupados por el bien del país y fueron, según ellos, buenos gobiernos en su momento, ¿por qué perdieron entonces?.
Pero ni Claudio X González, ni "Va Por México", ni todos sus huele moles van a permitir que su nave termine de hundirse y, como alguna vez dijo Winston Churchill: "Si para ganar tenemos que pactar con el diablo, hagamos la llamada directa", así que de esta manera, y después de intentar con otros trucos, traen al frente a un par de figuras más bien mediocres como Francisco Labastida Ochoa y Porfirio Muñoz Ledo tratando de crear una impresión de criterio general, en la que la oposición se supone que tiene razón, a base de calumnias y difamación.
Lo irónico de todo esto es que, entre más se afanan Claudio X González y sus políticos fabricados en golpear al gobierno, y a la izquierda, más se dejan ver tal cuales son.
Es cuanto.
Tonatiuh Hendricks (Messy Blues)